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Cartas a Michelle

ÚLTIMAS CARTAS DEL GENERAL BACHELET

GUARDE SUS CARTAS PARA AMINORAR LA TRISTEZA

     

La madre de la Presidenta revela en un libro las cartas que escribió su marido mientras estaba preso. Por muchos años ella ocultó esos manuscritos que hablan de amor, penas y política. en entrevista exclusiva, Ángela Fustiga a la oposición y denuncia una campaña de desprestigio contra su hija.   

Por Cherie Zalaquett   

Ella misma abre la puerta de su departamento de Américo Vespucio, donde vive sola desde que Michelle se cambió a su nueva casa en el barrio El Golf. Sin protocolo, sirve café y enciende un cigarrillo, mientras deja enfriar un pavo asado que le enviará de regalo a su hija y los niños. Desde que Michelle asumió la Presidencia, Ángela Jeria ha defendido férreamente su privacidad, evitando a la prensa. Esta vez hizo una excepción, como homenaje a su marido, el general Alberto Bachelet. Pese al tiempo transcurrido desde su muerte, aún se le llenan los ojos de lágrimas cuando habla de él.     

El próximo 28 de septiembre saldrá a la venta el libro Las cartas del general Bachelet, del Grupo Editorial Norma, que contiene los textos que escribió el alto oficial mientras estuvo detenido como "prisionero de guerra" en los escasos seis meses que vivió después del golpe militar. Bachelet falleció de un infarto cardíaco en la Cárcel Pública, el 12 de marzo de 1974, sin la debida atención médica, pese a que le habían diagnosticado una isquemia aguda (antesala del infarto) que le apareció "mientras estuvo detenido y sometido a torturas físicas y al trato degradante de sus amigos y compañeros de armas", dice hoy su viuda.   "Mantuve la cartas ocultas" se titula el prólogo que Angela escribió de su puño y letra. "A lo largo de estos años muchas veces me he preguntado ¿por qué he guardado estas cartas? ¿por qué no las destruí especialmente en esos días en que la prudencia recomendaba deshacerse de todo aquello que pudiera parecer "subversivo" o "comprometedor"?    No lo hice porque su lectura es y continúa siendo una manera de sentirlo cerca, una nueva forma de conversar con él, de aminorar la tristeza de no estar juntos, de recordarlo aunque duela".  Ángela precisa en las primeras páginas del libro que decidió hacer público esos documentos privados porque "son un testimonio real de un período oscuro y doloroso de nuestra historia y, muy especialmente, porque a través de su lectura, es posible conocer en su cabal dimensión el pensamiento y las acciones de un militar, que tuvo la valentía increíble de defender sus principios sin claudicar".   También están las cartas que le escribieron al general Bachelet sus amigos, y los homenajes que le hicieron sus compañeros de prisión. Hay además un texto que Bachelet escribió sobre la mujer y que sorprende por su tono feminista para la época, ya que lo escribió en 1971.  A pesar de que al general Bachelet le gustaba mucho escribir y era muy cuidadoso con sus textos ­los redactaba primero en un borrador y después los pasaba a máquina­, Ángela sólo conserva los manuscritos del período de su detención.    

Para Michelle, a quien llamaba "Mica", se conserva sólo una nota. Un saludo de cumpleaños, fechado el 29 de septiembre de 1973, que él redactó mientras estaba en el Hospital de la Fach aquejado por la isquemia. "No te podré cantar el 'Feliz Cumpleaños'. No te podré abrazar, besar ni entregarte algún regalo. No te podré invitar a comer donde los chinos. Pero te deseo un montón de felicidades, otro montón de abrazos y besos en tu cumpleaños, con el cariño y amor de tu padre, que siempre te recuerda, esté donde esté". Cuenta el libro que Michelle y Ángela fueron a visitarlo ese día, pero no les permitieron verlo.     

Las cartas del general Bachelet, a juicio de Ángela, revelan que "Alberto nunca tuvo dudas de que el orden que se imponía en Chile por la fuerza y aquellos que lo sustentaban eran los que estaban equivocados y no su sistema de valores como pretendían hacérselo ver".   Agrega Ángela que esa misma certeza sintió ella cuando estuvo con Michelle en Villa Grimaldi. "Fue tan feroz lo que sucedía allí, que eso mismo te reafirma que no estás equivocada y que había que seguir luchando y trabajando, porque era necesario. Ellos estaban equivocados y obrando mal".   En otra carta, Bachelet opina sobre las alzas de precios que se produjeron después del golpe. Era un tema importante para él, que estaba cargo de la Secretaría Nacional de Distribución en el gobierno de la Unidad Popular, que se ocupaba del desabastecimiento. Bachelet anticipa que se creará "una clase alta con mucho dinero y una del pueblo, muy pobre, demasiado pobre". Angela dice hoy: "Fue un análisis muy profundo y certero. No era fácil prever a comienzos de la dictadura los niveles de desigualdad que no hemos podido superar hasta ahora".  ­

¿En que momento sintió más fuerte la falta del general?    

­Inmediatamente después que muere. Eramos muy unidos, sin decirlo, sin planteárselo directamente, nuestro futuro era juntos, ojalá con los hijos, pero conscientes de que ellos tienen su camino. Y cuando él murió, para mí fue como si me hubiesen puesto un telón blanco. Como que se me borran esos primeros días, quedé en el aire. Nos complementábamos mucho. Sientes que algo importante te falta para poder organizar tu vida. Es probable que a todas las viudas les suceda lo mismo, pero era un momento muy especial y seguramente estábamos muchísimo más unidos por todo lo que había pasado.    

En la última carta que le escribe a Ángela antes de su muerte, Alberto Bachelet le agradece haber tenido participación en el gobierno de la Unidad Popular. Angela aclara que fue su padre, Máximo Jeria, quien introdujo a su marido en la masonería, y sus hermanos, que eran radicales, también contribuyeron a sensibilizarlo en el quehacer social.    

¿Diría que se izquierdizó con usted     

­No diría que la palabra es izquierdizar, porque nuestra preocupación en primer lugar era el respeto por el ser humano, que mi padre me inculcó en forma muy fuerte. Quien sustentaba en ese momento la ideología de luchar por un mejor estandar de vida para el ser humano era la izquierda, así lo interpretaba yo. Y desde ese punto de vista se podría decir que se izquierdizó, pero él jamás militó en un partido político ni yo tampoco.   

"MI VIDA DE CASADA FUE PLENA"   

-¿Nunca se volvió a enamorar?   ­  

Yo tenía claro que nunca iba a encontrar a alguien como mi marido. Yo enviudé a los 47 años, era joven, y sentía que sería bueno contar con una persona con la cual poder ir al cine, pasar a tomar un café. De repente lo pensaba, pero no como algo imprescindible. Después, en el exilio, también conocí gente interesante. Pero eran todos como 14 años menores que yo (se ríe), entonces ni pensarlo. Además, hay una cosa bien embromada en todo esto: te transformas en un símbolo. Para gente con la que yo alternaba, la mayoría de izquierda que había sufrido la represión, yo era la viuda del general Bachelet y no parecía oportuno tener una pareja.     

­Después que enviudó, ¿no siente que postergó su propia vida?   ­ 

Mi infancia, mi adolescencia, mi juventud y mi vida de casada fue plena. Totalmente. Y no aspiraba a más. Lo único que quería era terminar de estudiar Arqueología, que no lo había podido hacer antes porque tuve problemas. Cuando pude retomar los estudios, en democracia, no alcancé a recibirme porque tenía que preparar el exámen de grado, pero eso coincidió con la separación de Michelle del papá de la Sofía y me dí cuenta que había que apoyarla y encontré que era el momento de ella. Ella había tenido una niñez y una adolescencia plena, pero se le rompió la vida a los 22 años y tenía derecho a realizarse. Para mi fue una cosa no muy pensada, pero sí era lo que había que hacer. Y ahora que Michelle está donde está y que tiene ayuda, mucha más de la que tenía antes, tengo más tiempo como para empezar a pensar qué quiero hacer. Estaba próxima a cumplir los 70 cuando me licencié y ahora que tengo 80 debo pensar en cosas menos complicadas, pero no siento para nada que haya desperdiciado mi vida.   ­   

Michelle tuvo una imagen paterna fuerte, ¿no cree que eso le ha hecho falta a sus nietos?  Porque la figura fuerte de ellos han sido la mamá y la abuela.    ­  

Sí, pero ninguno de los dos padres ha estado ausente de sus hijos. Por lo menos hasta donde yo sé, hubo un período en que estuvieron un poco distanciados, pero ellos se ven constantemente. Los dos mayores almuerzan con el papá al menos una vez al mes e incluso el otro día la Panchita fue a la parcela que tiene su papá en Algarrobo, se quedó allá con él. Y Sofía y su papá se llaman por teléfono todos los días, la va a buscar los fines de semana. Han estado presentes pero, claro, no es lo mismo que si estuvieran casados.   ­  

Usted dijo que le gustaría que Michelle se volviera a casar, ¿ahora es más difícil?    ­  

Pienso que cuando termine su gobierno, Michelle va a tener menos de 60 años y todavía las mujeres en estos tiempos se pueden casar o tener una pareja estable. Me gustaría mucho. Yo creo que ella es una mujer muy valiosa y, a pesar de sus fortalezas, siempre es grato para una persona sentirse querida.    

"SIGO SIENDO LA MISMA"  ­    

Hubo un episodio muy significativo en estos días cuando su hija se encontró con el general Matthei en Antofagasta y le dijo tío. ¿Fue una reconciliación?   ­   

No sé. La palabra reconciliación yo no la uso porque implica muchas cosas. Prefiero hablar de reencuentro. Con el general Matthei había una relación muy especial, él era muy amigo de mi marido, nos tocó vivir juntos en Antofagasta, teníamos casas al frente en la población de oficiales. Yo puedo hablar por mí, no por Michelle. Siempre he dicho que uno es amigo de los amigos del marido, pero en el caso de Matthei, yo era amiga de él. Es un hombre muy honesto, tenía gustos como los de mi marido, la ópera, la música en general, le gustaba leer, era un hombre grato. Cuando viene el golpe, uno no pone a todos en el mismos saco. Después de 28 años de haber vivido en la Fuerza Aérea, uno sabe quiénes son, quiénes estuvieron y en qué estuvieron. Y que son gente que, a pesar de lo tuvieron que hacer y les tocó vivir, tratas de entender. Creo que Michelle siente eso, porque nunca ha tenido una actitud contraria ni ha dicho cosas terribles contra nadie. Entonces, me parece perfectamente claro que ella le haya dicho como siempre "tío Fernando", porque tuvo una relación de cercanía con él y de valorarlo en lo que él era.  Angela Jeria enciende otro cigarrillo.  "El día que sucedió esto en Antofagasta, yo no tenía la menor idea. Fernando me llamó por teléfono y me dice 'Ángela, me vengo bajando del avión y estoy feliz porque me encontré con tu hija y fue muy grato. Considero que es una gran mujer, que se expresa muy bien y la quieren enormemente". Matthei fue la persona que se jugó para que a Michelle y a mí nos dejaran volver al país.   

­¿Cómo le ha cambiado la vida en estos seis meses de gobierno?   ­   

Me ha cambiado más que nada en que Michelle se tuvo que ir lejos y ya no está cerca mío. Entonces, la veo mucho menos. Igual que veo mucho menos a los nietos. Pero estoy muy tranquila porque están muy bien y nos vemos los suficiente. En lo que a mí me ha cambiado es que la gente no quiere entender que yo no tengo nada que ver con el gobierno. Pero me llaman, me mandan cartas, tuve que cambiar de teléfono porque los periodistas me tenían loca. ¡Si sigo siendo la misma de antes! Lo único satisfactorio para mí es que la gente me reconoce en la calle. Y, hasta ahora, aunque hayan bajado las encuestas de la popularidad de Michelle, cada vez que salgo, tres y cuatro personas cada día, me dicen: "Señora, usted es la mamá de nuestra Presidenta. Dígale que aguante, la queremos mucho, dele nuestro apoyo". Otros dicen: "Yo no voté por ella, pero le deseo lo mejor". Eso para mí es muy importante, porque oyes las críticas tremendas que le hacen, y ves que hay una campaña destinada a desprestigiarla. Siendo de la oposición, a mí no me preocupa, pero escuchando a la gente tú te das cuenta de que tienes razón y que le va a ir bien. Otra gente dice: "Aquí estamos, diga no más y salimos a defenderla", sobre todos las mujeres.    ­   

¿Cómo recibe los ataques a su hija?   ­   

Me acostumbré en la vida a tratar de ser analítica. Y los ataques no me amargan, porque siento que Michelle está bien. Si pensara que está mal y que las críticas tienen razón, me preocuparía, pero no lo siento así. Cuando la gente me llama y me dice "Angelita, ¡cómo estarás!, yo les digo: no te preocupes, si ella está tranquila, va a seguir con su programa y estamos conscientes de que estas críticas tenían que venir. Lo que más me preocupa son las tremendas expectativas que se hace la gente, sin reflexionar que no es mágico solucionar muchas cosas y que no es sólo la voluntad de una persona. Depende de la oposición, del gobierno y del país.   ­   

¿Lo más grato de que Michelle Bachelet sea Presidenta?   ­    

Saber que la gente la sigue apoyando con el mismo entusiasmo y que es querida. También el hecho de que tengo muchos familiares y amigos fuera de Chile, y me dicen que en el mundo entero es reconocida   ­ 

¿Y lo más duro?  ­    

Quizás no es lo más duro, pero verla que tiene que trabajar tanto... Ella es trabajólica y tiene poco tiempo para sí misma. El que dispone se lo trata de dar a sus hijos. Se que ella no ha vuelto a tocar guitarra, le encanta la música y no siempre puede escuchar, además de todas las limitaciones que significa, por ejemplo, no poder ir al cine. Y lo de cualquier Presidente, que sale y siempre está rodeado de gente. Me da pena como mamá, pero es inherente al cargo.    ­    

¿Piensa que la luna de miel de ella como Presidenta fue más corta?   ­    

No sé si más corta. Pero ella siempre planteó que cuatro años era muy poco, que tenía que empezar a trabajar a full desde el primero momento, y que los problemas se le iban a presentar de inmediato. Aunque creo que fueron muchos y muy encima.   ­A pocos días de instalado el gobierno, fue cuestionado el nombramiento de Raúl Vergara, subsecretario de Aviación y amigo suyo.  ­De la oposición espero cualquier cosa. Desde ese punto de vista, no me pareció extraño que lo hicieran, estaban en la campaña, que sigue, de desacreditar a Michelle y a la Concertación. Los ataques los encontré mezquinos. Nadié miró la parte profesional y lo capaz que era para desempeñarse en eso.  ­Estos primeros meses han sido difíciles. Incluso el día 11 atacaron La Moneda.   ­En eso tengo una teoría muy mía. Me parecen tan extraños estos grupos violentistas que nunca había oído nombrar antes del 15 de marzo. Y aparecen a poco andar, organizados, con banderas negras que me recuerdan otras banderas, y con armas caras. Son gente que lo único que quiere es atacar al gobierno. ¡Me parece raro! ¿De dónde son?, ¿quién les paga? Habrá idealistas, pero que desgraciadamente para defender sus ideales usan la violencia, lo que es repudiable .   ­   

¿Las encuestas no le afectan?      

­No, creo que es normal, con todo el cúmulo de problemas que tuvo que enfrentar Michelle y con una campaña que viene desde que ella fue candidata. La campaña fue sistemática en decir que era incapaz, que no daba el ancho. Creo que eso influye en la gente. El programa de gobierno que ella planteó, lo está cumpliendo. No veo qué se podría decir que no ha cumplido. Hay una campaña de desprestigio, y empezó ahora, porque el gobierno es corto   

­¿Qué piensa de la aparición de precandidatos de la Concertación?   ­  

o es conveniente plantear candidaturas al inicio del gobierno y de su gobierno (el de la Concertación). Lo único que cabía era una crítica constructiva.  ­   

¿Ahora que Michelle es Presidenta siente que su padre le ha hecho falta?    ­  

Pienso que si mi marido no hubiera muerto, la vida habría seguido un camino distinto...  

­¿Entonces Michelle no hubiera llegado a ser Presidenta?       

­Pudiera ser que de todas maneras sí, porque ha sido una persona que ha estado interesada en el servicio público, y estaba muy clara en que era necesario cambiar muchas cosas. Pero uno nunca sabe.  

Cherie Zalaquett.

                    
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